jueves, 11 de marzo de 2010

Plan de conservación del águila perdicera 2008-2011

Medio Ambiente presenta el programa de actuaciones del Plan de conservación del águila perdicera en Castilla y León

El director general de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente, José Ángel Arranz, ha presentado hoy en Valladolid el programa de actuaciones del Plan de conservación del águila perdicera en Castilla y León para el periodo 2008-2011, que cuenta con un presupuesto de 1.165.000 euros financiados por Iberdrola Renovables, con el apoyo de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, la Consejería de Medio Ambiente y la Fundación Tierra Ibérica.

El acto ha contado también con la participación de Fernando Martínez Riaza, director regional de Iberdrola Renovables en Castilla y León, y Javier García, coordinador del proyecto de la Fundación Tierra Ibérica

El águila perdicera es la especie más amenazada de la Comunidad. El objeto del plan de actuaciones es detener el declive de la especie en el territorio de la Comunidad, disminuir las causas de muerte de ejemplares y establecer las bases para la restauración del medio rural que favoreciendo el incremento de especies presa, conejo y perdiz principalmente.

El ámbito de actuación del proyecto incluye el área de distribución del águila perdicera en Castilla y León, que comprende principalmente las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA): Arribes del Duero (Zamora y Salamanca), Cañones del Duero (Zamora), Quilamas (Salamanca), Riberas del Águeda (Salamanca), Humada-Peña Amaya (Burgos), Hoces del Alto Ebro y Rudrón (Burgos), Sierra de La Tesla-Valdivieso (Burgos), Montes Obarenes (Burgos), Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo (Burgos) y Sabinares del Arlanza (Burgos).

La ejecución de los trabajos se lleva a cabo por cerca de una veintena de profesionales autónomos y pequeñas empresas de la Comunidad y de Portugal, con la que compartimos algunas parejas en los Arribes del Duero. Se cuenta también con el apoyo de investigadores de la Universidad de Barcelona que tienen una amplia experiencia en trabajos de conservación del águila perdicera en todo el territorio nacional y en Francia. El equipo humano se completa con la participación de los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León y los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y de la Fundación Patrimonio Natural.

Las acciones para el desarrollo del Plan de conservación son las siguientes:
-Seguimiento de la especies de fauna en el ámbito de aplicación del plan

-Análisis de la situación de las principales especies presa (conejo silvestre y perdiz roja), para conocer el estado actual de sus poblaciones.

-Aporte de recursos tróficos para el águila perdicera, para favorecer el éxito reproductor de las parejas reproductoras.

-Recuperación de las poblaciones de conejo silvestre mediante acciones de mejora del hábitat y refuerzo de las poblaciones, con la participación activa de cazadores y propietarios de los terrenos.

-Identificación de los tendidos eléctricos peligrosos y propuestas de corrección de riesgos de electrocución.

-Divulgación del proyecto entre el público escolar de las localidades del ámbito del proyecto, entre el colectivo de cazadores de los cotos incluidos en el ámbito del proyecto y al público en general que visita las Casas de los Espacios Naturales de la Comunidad.

-Definición de medidas de gestión para la conservación de la especie y su hábitat en las ZEPA del ámbito del plan.

Problemática de conservación
El águila perdicera (Hieraeatus fasciatus) o águila-azor perdicera es una de las rapaces ibéricas que mayor regresión ha sufrido en los últimos años. La reducción de las poblaciones ibéricas llevó a su recatalogación de la categoría “De interés especial” a la de “Vulnerable”.

En el ámbito europeo la especie está protegida por la Directiva del Consejo de 2 de abril de 1979 (79/409/CEE), relativa a la conservación de las aves silvestres, siendo incluida en el Anexo I, donde aparecen las especies sensibles a la alteración de sus hábitats; por el Convenio de Berna, relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y el Medio Natural en Europa como especie estrictamente protegida; y por el Convenio de Bonn sobre la Conservación de las Especies Migradoras de Animales Silvestres, siendo incluida en el anexo de especies que deben ser conservadas junto con sus hábitats.

La población de Castilla y León de águila perdicera se ha reducido a más de la mitad en las últimas dos décadas. Los motivos de esta reducción son múltiples, por un lado soportan una elevada mortalidad, tanto por su electrocución en tendidos eléctricos como por su persecución directa, mientras que los motivos que causan la baja productividad son varios, destacando entre otros, la escasez de las poblaciones de sus presas. En la actualidad toda la población se localiza en dos núcleos separados geográficamente, en los extremos oriental y occidental de la Comunidad. Está ausente en la meseta central y en los sistemas montañosos del norte y sur de la región.

En Castilla y León se localizan en la actualidad 15 territorios de águila perdicera, repartidas en tres provincias: Salamanca (8 parejas), Zamora (5 parejas) y Burgos (3 parejas). La mayoría de las parejas se encuentran en la unidad ambiental que forman los Arribes del Duero y sus afluentes, mientras que el resto se localizan los sistemas montañosos burgaleses.